¿El FRÍO nos ENFERMA? | Mitos de la Ciencia

¿Es verdad que el FRÍO nos ENFERMA? Mitos de la ciencia

Más de una vez nuestras madres nos han pedido que nos abriguemos porque hacía frío y nos podíamos resfriar. Pero, ¿es posible esto? ¿Será verdad que el frío nos enferma? En esta nueva entrega de Mitos de la Ciencia, te doy la respuesta.

El frío nos enferma?
¿Será verdad que el frío nos enferma?.

El frío tiene algo que ver...

Primero que nada, hay que dejar en claro que para que nos enfermemos debemos estar en contacto con un patógeno. Por definición, un resfrío es una infección viral de las vías respiratorias superiores. Por ende, si no hay patógeno (en este caso, un virus), no hay resfrío. 

A lo largo de los años se han realizado diversos estudios para probar o descartar la idea de que, a menor temperatura, mayor probabilidad de resfriarnos. Por ejemplo, una investigación llevada a cabo en Argentina (1) y otra en Alemania (2), concluyeron que hay una incidencia mayor de resfríos en invierno.

A raíz de esos estudios podríamos llegar a la conclusión de que el frío nos enferma o, mejor dicho, las bajas temperaturas son la causa de los resfríos. Sin embargo, hay otra explicación alternativa. Ante condiciones de clima frío, las personas tendemos a permanecer más tiempo dentro de nuestros hogares. Esto hace que compartamos más tiempo en contacto con otras personas (y también sus gérmenes) en un ambiente cerrado, aumentando la probabilidad de contagio. Tengamos en cuenta que la saliva que acompaña a un estornudo puede alcanzar hasta 5 metros de distancia.

gente y resfrío.
En la temporada invernal, tendemos a pasar más tiempo dentro de casa, compartiendo espacios cerrados con otras personas y sus gérmenes.

Por otro lado, la calefacción y la humedad también inciden en nuestra salud durante el invierno. Cuando hay humedad en el ambiente, los virus que salen expulsados con el estornudo, se adhieren a las moléculas de agua y, por efectos de la gravedad, tienen a “caerse”, disminuyendo la probabilidad de infectar a otra persona. Por el contrario, al prender la estufa para calentar el hogar, indirectamente, estamos “secando” el ambiente. Esto genera que, al no haber agua en el ambiente, el virus continua flotando en el aire por mucho más tiempo, y, por ende, aumentando la probabilidad de contagio.

Los mocos también se ven afectados por el frío

Para un patógeno no es nada fácil infectarnos. Para ello, deben atravesar diversas barreras físicas y químicas. Una de las primeras barreras que deben superar son los mocos, en los cuales se quedan atrapados la mayoría de las veces. 

En segundo lugar, están las células de nuestra traquea, la cual posee unos “pelitos” llamados cilios que pueden moverse. Este movimiento genera que los mocos se muevan hacia arriba, vuelvan a la garganta y, finalmente, acabemos tragándolos para finalizar en el estómago, donde son destruidos por los jugos gástricos.

Cilios respiratorios presentes en las células de la traquea.

Cuando hace frío, el movimiento de los cilios es mucho menor. Esto permitiría que el tiempo de exposición al virus en esa zona aumente y, por ende, la probabilidad de contraer la enfermedad, se incremente. De esta forma, nuestro sistema inmune comenzaría una respuesta contra la infección produciendo más moco, tos, algún malestar general y fiebre, con el fin de eliminar el virus.

El frío y nuestras defensas

Hay una teoría que postula que cuando la temperatura del cuerpo baja, los vasos sanguíneos de la garganta y la nariz se contraen. Esos mismos vasos sanguíneos son los que distribuyen los glóbulos blancos, encargados de la defensa de nuestro cuerpo. A menor cantidad de glóbulos blancos llegando a la nariz y garganta, mayores chances tiene el virus para infectarnos. Cuando la temperatura de nuestro cuerpo aumenta, sucede lo contrario, los vasos sanguíneos se relajan, fluye mayor sangre y, por consiguiente, mayor cantidad de glóbulos blancos que pueden combatir al virus, aunque quizás ya sea demasiado tarde, el virus pudo haber tenido el tiempo suficiente de replicarse y disparar los síntomas.

Representación del virus del resfriado común (Rhinovirus).

Entonces, ¿el frío nos enferma?

Como conclusión, suponer que el frío nos enferma es falso. Lo que sí es cierto es que, parecería ser un factor muy importante que “ayuda” a los virus en su proceso de infección, ya sea por la aglomeración, la escasa ventilación, la poca movilidad de los cilios, o cualquiera de las otras razones que enumeramos anteriormente.

Como bien dice el dicho, más vale prevenir que curar, así que la próxima vez que salgas a la calle en invierno, abrígate bien por las dudas.

Recuerda que siempre puedes visitar el Diccionario Científico en caso que no recuerdes el significado de los conceptos científicos.

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